miércoles, 9 de abril de 2008

RECREACION DEL AZORAMIENTO (A MI PROFESOR DE PLUMA Y MUSICA)










<< Hacemos menos de lo que imaginamos>>









Casi estaba esperando su llamada, como la espero siempre, cada día, a pesar de que ya no me llama a diario, aunque ya no haga mientras me habla el sonido tan extraño de lamerse los labios, o algo así, que llegó a encantarme, lo hecho de menos. Al coger su llamada, le noto intenso, azorado. _Niña, vengo hecho una braga..._ Yo casi podría decir el resto de sus palabras, pero le dejo seguir. Hemos ganado un caso muy importante, el cliente nos ha invitado a comer y después... ¿A qué no sabes dónde hemos ido?_. Claro que lo sé, y se lo digo, ¡De putas!_ Sé qué sorpresa se lleva al oírme, de nuevo sé lo que va a decir... ¡Niña! ¿Cómo lo sabes?_ Me rió viendo que una vez más no me equivoco y él dice lo que yo esperaba.



No lo sé, pero lo sé, a veces me pregunto si serán algunas personas quienes
inconscientes me transmiten estas cosas o efectivamente yo tengo clarividencia, el caso es que lo sabía, el cliente les ha invitado a caer en el tálamo de las meretrices, de igual manera sé que Eduardo no habrá intercambiado con ninguna de ellas ni una simple caricia, es más me da risa imaginarle en la casa de citas. Pero saber eso no es cosa de adivinanzas, sino de conocer bastante a mi amigo.



Y rápidamente, mientras me va contando el tema, mi morbosa imaginación le sitúa en el medio de un jacuzzi, rodeado de varias prostitutas que se disputan su escueto cuerpo, si no fuera por el morbo que siento, desbarataría la fantasía, por el miedo a que me lo agoten o le hagan sufrir algún tipo de percance. Pero dejo que las ardientes escenas rueden en los raíles de mi mente calenturienta y le veo yaciendo con cada una, como un súper hombre, con un falo impresionante que apunta recto entre sus piernas, como si se hubiera metido para el cuerpo un par de viagras; las prostitutas, desparramadas por la habitación, exhaustas de las artes amatorias de mi amigo, las ya poseídas, temerosas de que las vuelva a requerir y ensamble entre sus muslos una vez más su enorme sable y la que yace bajo él, con los ojos rayando en la ceguera de mirar las bombillas de la lámpara, llena de polvo y telarañas, asustada de los envites de mi bravío semental. Una, la que aún no le ha tenido encima, porque él es posesivo y siempre está encima en esas lides, se va con disimulo al escaso espacio que hay entre la mesita y la pared; pero él, como si aún estuviera de refresco, en un momento la mira fijamente y la dice con los ojos:_¿Ni te muevas?¡ Que para ti hay y va a sobrar!_



Y en realidad mi amigo me ha contado lo mal que lo ha pasado, él que es tan
estrecho y puritano, pasmado y casi inmóvil en la barra, que ha salido a escape en cuanto le ha sido posible... Etc. Me lo imagino respirando hondo, divertido al salir del establecimiento de amor fingido y pagado. E imagino que deseaba sorprenderme y relatármelo de cabo a rabo pero yo casi como siempre, certera me he adelantado. Sigo imaginando mi fogosa fantasía mientras se la escribo...



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