sábado, 20 de febrero de 2010

UN AIRE BISEX 11 PARTE






_ ¿Cómo se lo haces a otras Alicia? La pregunta le sorprendió y pese a ello respondió con rapidez…

_No hay otras Sara._ Musitó mientras colocaba sus manos bajo la cabeza. _No hay otras, sabes que esto mío con las mujeres no deja de ser anecdótico, hasta el punto que desde que viniste hace meses sólo hay “Otras”, anónimas y sin rostro en las fantasías que revivo para masturbarme cuando me apremian las ganas. En este tiempo sólo he estado con hombres, pocos, poquísimos,hoy efímeros en mis recuerdos, al menos fueron amantes aceptables, que sólo ocuparon unas contadísimas noches de placer conmigo._

_No desaparece la amargura de tus palabras…_ Asintió Sara.
_Tampoco le des mucha importancia a eso, es lo que hay Sara, amantes de ocasión. Ya me niego incluso a ello, no me compensa todo el proceso que hay que emprender para conocer a uno, acabar aquí, se marchará y seguramente me recuerde por el placer que le proporcione pero no por mí misma…_
_Ya no me sacia el sexo compartido con un hombre, si lo necesito me satisfago sola._ Añade Alicia, mientras apoya su rostro en el cálido pecho de su amiga.
_Me va a costar más marcharme esta vez, Ali, aquí hemos creado un mini mundo feliz, me siento tan bien, antes que el sexo está saber que compartimos de alguna manera las mismas carencias y la misma aspiración._

_Tú porque te marchas… y yo porque me quedo, pero cuando la realidad nos arrincone, tendremos el recuerdo de este fin de semana… También tenemos nuestra propia fuerza interior, ella nos mantiene siempre a flote, incluso cuando todo parece tan oscuro._
_Alguna vez seremos amadas…_ Susurró Sara.

_Si no ocurre Sara, no lo olvides: No dejes de respirar por nadie… por nadie._



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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Deliciosa atmósfera de complicidad, aunque parecen extrañamente desapegadas, como un poco ajenas...
En cualquier caso, se lee bien y con los sentidos bien atentos. La imaginación, mucho más... ;))

El que te mira.

Anónimo dijo...

Un relato vibrante, de una vivacidad extenuante, estupendo y maravilloso de los que te dejan la miel en los labios y que demandan una continuación.



Besitos



Javier